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PROTAGONISTAS

Antonio Mosquera

Antonio Mosquera empezó en esto a los 16 años, como empiezan los creativos que están destinados a serlo, de chico de los recados en Llave. Lo que no sabían los que serían sus primeros colegas de profesión, es que su padre era pintor y las tardes de su infancia se resumían en escuchar la radio, mientras ilustraba lo que el locutor iba soltando por las ondas, radio novelas policiacas y de vaqueros mayormente. El caso es que el joven Tony entró, y, al segundo recado, le dijo al Dire de Arte que le tenía pacápalllá: –Eso que tú haces lo hago yo– y dicen las malas lenguas que añadió–, con la gorra. Y ante la mirada atónita de sus compañeros el chaval ilustraba mejor que el más pintaó, que era el jefe, así que le pusieron primero a montar Letraset, después a diseñar y, para cuando le propusieron que se pensara algún anuncio, ya estaba en Dardo dándolo todo como diseñador gráfico.

De ahí se dio al salto como Director de Arte a Arce & Potti y luego a Ted Bates. Trabajó para chicles ADAMS, LOIS, NUGGET y AMBIPUR entre otros. Allí creció como creativo y conoció a la que sería la madre de sus hijos Alicia García, también diseñadora, que venía de McCann. Y es que Antonio era un tipo de destino y el suyo era recalar en McCann donde pasó la friolera de 24 años creando algunas de las campañas más sonadas de este país para la ONCE, DGT, LOVABLE, L´ORÉAL, KODAK, LIGERESA, COMUNIDAD VALENCIANA y, sobre todo COCA COLAS varias, llegando a ser Director Creativo Ejecutivo; vamos, pilotando el avión. Protagonizó e impulsó el cambio de la agencia hacia la era moderna sin perder todo aquello en lo que creía García Valdés, de la mano, ahora, de Félix Vicente. Trabajó con Marcio Moreira en McCann NYC, ganó premios para calzar las mesas de un restaurante, creó marcas como Coca Light España o Cherry Coke y logotipos archiconocidos como la palmerita de la Comunidad Valenciana o el del Atleti, del que es socio de honor.

Tras dejar McCann, no sin antes dar un fiestón en el Deldiego que aún se recuerda en el barrio, creó Marca Blanca y, después, Sr. Nakata, su agencia actual. Expuso en la Bienal de Cuba, en Art Lisboa, en Berlín, Madrid, Art Miami y en unas cuantas ciudades más (hay cuadros suyos en el Museo de la villa, por si alguien quiere echar un ojo a su obra) y recuperó eso que sentía aquellas tardes de domingo pintando al amor de las voces engoladas de los locutores de los 60.

Sembró la semilla de la publi en su hija que, cómo no, acabó recalando en McCann, porque los Mosqueras son familia de destino y eso debe de pasarse en el ADN, porque incluso el padre de sus nietos pasó por McCann. Hoy disfruta de la vida, del arte, de la creación, de los anuncios buenos, de las puestas de sol y de seguir poniendo al cliente a hacer Tai-chi antes de contar la próxima de sus grandes campañas.

Biografía realizada por su hija, Virginia Mosquera.