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De cómo una simple chabola pudo cargarse una campaña


En los años sesenta existía en Valencia una empresa que, bajo la marca Vida, elaboraba el zumo de tomate, que en pequeños botellines de cristal, se servía, aderezado con pimienta en polvo, en cualquiera de las fiestas que se celebraban por aquel entonces. Es evidente que se servían, también, otros productos y licores, pero el zumo de tomate no dejaba de ser, por eso, de los más degustados.

Aparte de elaborar el zumo de tomate en envases de mayor tamaño, Zumos Vida, que así se denominaba la empresa, producía zumo de frutas y puede decirse que su gama de presentaciones era tan amplia "casi" como la propia existencia de frutos. Su gerente era Joaquín Muñoz Peyrats, quien más tarde sería Diputado por UCD dada su pertenencia a la Cristiano Democracia; tuvo mucho que ver con la transición a la democracia. Y si "dibujo" algunos rasgos de este directivo, son para una mejor comprensión de sus reacciones.

A lo que vamos. Esta empresa contactó con Canut & Bardina y después de un autentico "choque de trenes", dado lo antagónico de los caracteres de ambos gerentes, nos encargó la realización de una campaña en la que era imprescindible le exhibición de todos los productos elaborados. Evidentemente teníamos que recurrir a medios gráficos, ya que los quince segundos a los que nos obligaba televisión impedían cualquier despliegue de "envases". Nuestros creativos elaboraron un "bodegón" de productos, en el que la buena mezcla de los diferentes colores, dio como resultado un panel lleno de colorido, en el que cada envase tenía su propio protagonismo. Como única frase su "eslogan": "Esto es Vida".

Era deseo del Sr. Muñoz Peyrats que aparte las habituales vallas de ciudad, se buscaran una serie de puntos estratégicos en las principales carreteras del país y situar en ellos, tanto si fueran vallas al aire como adosadas sobre paredes, cuantos más carteles mejor, tendiendo a lograr que tanto los viales como los puntos elegidos fueran en el mayor número posible. Se buscó un grupo de expertos en publicidad exterior y se dio por bueno el resultado de su elección. Se montaron o se pintaron los carteles, según fueran los emplazamientos, y la campaña dio comienzo a su andadura.

Todo iba bien o al menos eso creíamos, puesto que a las pocas semanas o quizás días del citado comienzo, un periódico de cobertura nacional dio titulo a su portada con el "Esto es Vida" y en la que aparecía "nuestro cartel" adosado a una chabola cochambrosa y en cuya fachada, para más "Inri" aparecía una familia que recordaba, en toda su pobreza a aquella otra que hiciera famosa la películas Los Santos Inocentes.

Es fácil de adivinar la reacción no solo del Sr. Muñoz Peyrats, si no la de todos nosotros, ya que nadie sabía ni imaginaba que aquella chabola, solitaria en la orilla de una carretera, estuviera habitada y menos por aquella pobre gente.

La campaña se fue al traste y aún, algunos, nos seguimos preguntando quien o quienes realizaron el "montaje", pues la persona que eligió el emplazamiento juró en varias ocasiones que él no vio a aquella gente... Era una chabola, sí, y una chabola con muy mala pinta, pero como esas y con toda seguridad peores, había cientos en España y además, con toda certeza, habitadas. Quizás el periódico, uniendo el "Esto es vida" a la miseria imperante en el país perpetraba su "personal" ataque al régimen. Si fue así habría que felicitarle por ello, pero Zumos Vida y la agencia fueron seriamente perjudicados.

Y para lo ocurrido pudo haber, entre otras, tres razones: un ataque de la competencia, que puede descartarse, por lo costoso; el ya citado de atacar así al régimen, o, simplemente, que un avispado reportero "pasaba por allí" y se encontró con el reportaje de su vida. Cualquiera de las tres, vale.

Autor: Enrique J. Fernández. Ex Canut & Bardina.

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