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Ellos lo crearon y otros lo publicitamos: Carlos Dinnbier Brehemer, de Brekar

Era alemán, ¡muy alemán!, en todo y por todo. Pero ese carácter que para los ibéricos no deja de ser excesivamente "cuadrado" es, en la mayoría de las ocasiones, decisivo a la hora de emprender ciertas acciones.

Don Carlos fue el auténtico promotor de la Feria del Juguete en Valencia. Es cierto que contó con muchas ayudas, pero solo su tesón, "su cabeza cuadrada", hizo que la idea se hiciera realidad. Por ello fue el primer presidente del certamen.

Vendió juguetes en una tienda en el centro de Valencia y posteriormente se hizo construir una fábrica, en la entrada de la ciudad, a la que bautizó con el apelativo, tampoco se rompió la cabeza, de Brekar, formado con las tres primeras letras de su segundo apellido y las tres primeras del nombre, cambiando, simplemente, la "c" por la "k" para "germanizarlo" un poco más.

La fábrica, aparte de crear juguetes, que algunos de ellos publicitamos en televisión, tenía dos peculiaridades; una la limpieza, hasta el punto que cuando entrabas en el gran hall y llevabas adherido algo a la suela de tus zapatos, de inmediato, sin que se supiera de dónde, surgía una mujer, con su correspondiente escoba o mocho, y "desfacía" el entuerto. La segunda de las peculiaridades la constituía la obligación que tenían todos y cada uno de sus empleados de, al acabar la jornada, pasar, uno por uno, por el despacho de Don Carlos y despedirse adecuadamente. Este "ritual" lo viví en varias ocasiones.

Después de su salida en televisión y en pleno auge de la firma, su hijo José Enrique, mano derecha en el negocio, tuvo un grave accidente de coche, del que le costó años reponerse. Ni Juguetes Brekar, ni don Carlos volvieron a ser los mismos.


Fuente: Enrique J. Fernández, ex Canut & Bardina, para el Centro de Documentación Publicitaria.

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