Centro de Documentación Publicitaria

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Marçal, irrepetible

Aquel día me llamaste como si fueras un niño de siete años en la mañana del 6 de enero, feliz y excitado, dispuesto a contar todo lo que le habían traído los Reyes Magos. Me acuerdo perfectamente. Acababas de abrir un pequeño paquete que te había enviado, y que incluía unas láminas que sabía que te iban a pellizcar el corazón como pocas veces. Estabas realmente emocionado y, lógicamente, yo también correspondí a aquel sentimiento felizmente desbordado, al ver cómo una persona que iba camino de los 80 años, lograba aún conmoverse con su profesión, con su pasado, con la viveza de un adolescente. No recuerdo ningún encuentro contigo en el que la emoción no haya sido ese hilo invisible que todo lo une. Contigo y con Malole, tu mujer. Siempre Malole, siempre felizmente a tu lado.

Aquellas láminas eran unas reproducciones de los primeros anuncios que hiciste en tu vida. Eran de 1955, para Meyba concretamente, marca para la que estuviste trabajando un tiempo. Eran tus inicios en la publicidad, con unas bellísimas ilustraciones firmadas ya como Moliné. En el Centro de Documentación Publicitaria, que conservamos aquellos anuncios originales, habíamos decidido sacar una pequeña colección de reproducciones y regalarlas a todos los que por entonces formaban parte de los Amigos de la Historia de la Publicidad, grupo al cual tú pertenecías desde el primer día que lo montamos.

Este pasaje bien podría ser el Cuarto Recuerdo. Hace algo más de tres años, la revista Anuncios recogía un emocionado texto que escribí sobre una de las visitas que te hice en los últimos tiempos (https://www.lahistoriadelapublicidad.com/blog-2165/tres-recuerdos-con-marcal-moline), donde recuperaba otros tres recuerdos.

Amigo mío, te me has ido. Y la tristeza parece instalarse en la garganta como un frío trago de mercurio, que conforme avanza, se agarra al pecho. En este comienzo terrible de año, en apenas cinco días, se nos han ido tres grandes de la publicidad española. Se me han ido tres amigos de la profesión. En el obituario que escribía sobre Enric Nebot el pasado sábado, hacía una reflexión que recupero aquí y que personalizo con Marçal: “Probablemente la inmensa mayoría de los que hoy trabajan en publicidad, desconozcan la figura de Moliné. ¿Podemos permitirnos tanto desconocimiento y desprecio hacia el camino recorrido? Hay tanto desarraigo a todo lo que sea el pasado que se me antoja terrible y doloroso”.

Mañana volveremos al trabajo diario en el Centro De Documentación Publicitaria, labor que Marçal Moliné apoyó desde el primer día, hace ya casi 20 años. Aquí, en esa particular utopía en tiempos donde parece que ya dejamos de creer en ellas, no me cabe ninguna duda que vamos a tener a buen recaudo todo lo que Marçal nos donó de su archivo. Seguramente porque para seguir mirando hacia adelante, necesitemos más que nunca mirar por el retrovisor. Y también, querido Marçal, sé que hasta que la memoria me lo permita, seguiré protegiendo nuestros Cuatro Recuerdos.

Hasta siempre, amigo.

Sergio Rodríguez
Fundador del Centro de Documentación Publicitaria