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Aquellos ilustradores de entonces: Josep Alloza

Josep Alloza Villagrasa había nacido en Bujaraloz el año 1905. Viviría la edad de oro de las publicaciones satíricas, sobre todo, la de las editadas en Barcelona. Sus “monos” nacieron en las páginas de periódicos festivos tan conocidos como "Papitu", "L’Esquella de la Torratxa" o "Xut".

Poco tiempo tuvo para explayarse con dibujos o caricaturas normales ya que, a poco de estallar la revolución y la guerra, entró a formar parte del Sindicate de Dibuixantes Professionals, en el que militaban todos los dibujantes y caricaturistas presentes en Barcelona o en Cataluña. Sobre todo en "L’Esquella", habían buscado refugio tras el estallido bélico los mejores dibujantes y caricaturistas del momento, entre otros: el propio Alloza, junto a compañeros de oficio como Goñi, Graus, Kalders, Apa, Bofarull, Garrán o Pere Quart.

Además de dibujar y pintar para la prensa satírica, Josep Alloza fue captado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, junto a camaradas como Peinador, Pérez Mateo y Cañavate para la gran riada de carteles que inundarían la España republicana.

Como una última andanada antifascista, en los últimos estertores de "L’Esquella" (que aguantaría prácticamente hasta el final del conflicto), Alloza plasmó en aquellas páginas una cruel caricatura de Franco en la que a los arreos militaristas clásicos, el artista añadía un toque perverso de afeminamiento descarnado a la hora de representar al “Caudillo“.

La suerte estaba echada para Alloza, y tras el fin de la guerra, formaría parte del río del exilio, si quería salvar su vida, terminando sus días en Venezuela, en una fecha indeterminada.

Por José María López Ruiz.

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