Centro de Documentación Publicitaria

PROTAGONISTAS

Alberto Scopesi

1922 - 6 de junio de 2011

Murió anteayer Alberto ("Tito", como lo llamaron sus colegas) Scopesi. Tenía 89 años, 70 de ellos dedicados a la publicidad. Fue presidente de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, creador de la primera auditoría de vía pública, autor de uno de los libros de mayor éxito de la especialidad y ganador de varios premios importantes.

Con él desaparece el último sobreviviente de una agencia legendaria, Ortiz, Scopesi, Ratto. Empezó desde abajo, a los 14 o 15 años, como cadete, y ascendió hasta llegar a los más altos cargos.

En 1986, ya retirado de la agencia, fundó Alberto Scopesi y Cía, que estrenó en el país los servicios de auditoría de publicidad exterior, gracias los cuales el medio ganó credibilidad. Hoy se puede medir el rating de carteles y afiches como si fuesen programas de televisión.

Desde el título, su libro Publicidad: Amala o déjala , refleja su pensamiento acerca de una actividad que abrazó con cariño y dedicación. En oportunidad de la presentación de la cuarta edición actualizada de la obra, publicada por primera vez en 1994 por Macchi, se le rindió un homenaje en el que participaron varios profesionales de la comunicación que recordaron su personalidad.

"Tito" fue muy querido por sus colegas por su energía, trato amable y espíritu emprendedor. Entre sus iniciativas figura también la creación de un premio destinado a los profesionales más destacados por su trayectoria profesional y humana, los Golden Brain, que otorga la Fundación Atacama.

Perseverante y ocurrente, "Tito" será recordado también por algunas frases célebres que acompañarán siempre a su memoria, como la destinada a movilizar a sus colaboradores tras un objetivo: "Las excusas no se facturan".

Fuente: lanacion.com.ar


Cuando Mabel me informó que no asistirías al FIAP, tuve la triste sensación de que no te vería más.

Nos conocimos en una fiesta del viejo Canal 7 hace una parva de años, cuando vos ya eras Tito y yo, un ilustre desconocido sin marca alguna.

Nuestra amistad fue creciendo a medida que nos íbamos conociendo.

Por mi parte, apreciando y capitalizando tu amistad y tus valores.

Vos, aceptando mi amistad y divirtiéndote con mis despistes y metidas de pata, exteriorizabas tu corta y contagiosa risa, con un "¡qué loco que sos!"

En la Asociación de Agencias de la calle Belgrano vivimos situaciones serias y de las otras, incluyendo algunas anécdotas inolvidables.

Recuerdo la Asamblea que se votaba para elegir Presidente de la Institución.

Vos, gran candidato, me preguntaste ¿por quien voto?

Yo, rápido como bombero y temiendo que otro se postulara te contesté: "¡por vos, obvio!"

El resultado fue que los 24 presentes votaron por Scopesi, incluyendo a Scopesi.

Las cargadas de todos fueron terribles, ¡me querías matar!

Una seria: la Dirección General de Rentas nos quería gravar el Impuesto sobre el total de la facturación de las agencias y no sobre el verdadero ingreso que era el famoso y olvidable 17,65%. Vos -ya Presidente de la Asociación- propusiste que auditaran la conflictiva situación en dos agencias: una grande, la tuya (OS&R), y otra mediana, de la que yo era socio (Publimen). El resultado fue que luego de las correspondientes inspecciones, Rentas desistió de su loca idea y el nuevo gravamen que llevaría a la actividad a la quiebra quedó sin efecto.

Otra seria: cuando las autoridades de la Asociación de Agencias y de la Cámara de Anunciantes se enteraron del intento de creación de un ente regulador de la Publicidad por parte del Estado, se formó la Comisión Intersocietaria de Autorregulación Publicitaria.

Los dos primeros representantes de la Asociación fuimos vos y yo; nuestra relación también se enriquecía en temas de gran responsabilidad.

Una menos seria: no puedo olvidarme cuando fuiste a comer a ésa cantina de la Boca de la que eras habitué y observaste en la pared una foto de un equipo de fútbol de GEBA con jugadores de la talla de Coco Rossi -el de San Lorenzo- y de Cachito Giménez -el de Racing, capitán de la selección argentina- le dijiste al dueño del boliche "¡a este loco lo conozco!"

Por supuesto me señalaste a mí que integraba el equipo. Desde ese lamentable momento en el club me bautizaron con "el loco Marcet".

Tito, una de las últimas veces que nos vimos, fue cuando te hicieron uno de tus tantos homenajes; nos sentamos juntos a nuestras respectivas compañeras de vida, como decías vos "la misma de siempre", y hablamos bastante. Después, tal vez nuestro último encuentro, fue en el anterior FIAP, parados, hablamos poco ya que todos te venían a saludar y vos no estabas del todo bien.

Hoy, como todos, lamento un poco tarde no haber estado más tiempo contigo.

Tito te fuiste, pero dejaste la mejor herencia: fuiste modelo de empresario, maestro de profesionales, creador de amigos y forjador de una gran familia.

Todos ya te extrañamos.

Fuente: Pedro (Fiap)



El 6 de Junio se apagó una llama. La llama de un prócer de la publicidad argentina. La llama de Tito Scopesi, que por más de 70 años iluminó con pasión y profesionalismo el camino de las comunicaciones publicitarias. Una llama que se encendió en 1937 cuando ingresó de cadete a Berg & Cía (luego Berg, Henderson & Cía.). Tenía solo 15 años, y de ahí en adelante la llama solo creció en intensidad y amor por la profesión.

En 1969, junto a Federico Ortiz y a David Ratto refundaron la compañía, y la entonces Ortiz-Scopesi-Ratto se convirtió en una agencia mítica. Más tarde, cuando Ratto se independizó, se incorporó un socio enorme: David Ogilvy. Por años, Ortiz, Scopesi, Ogilvy & Mather se mantuvo entre las 5 agencias más grandes del país.

Presidió la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, la Federación Argentina de Agencias de Publicidad y la Comisión Intersocietaria de Autorregulación Publicitaria (precursora del hoy CONARP, del que también formó parte) y la primera empresa auditora de vía pública en la Argentina: Alberto Scopesi & Cía.

Recibió un diploma al mérito de la Fundación Konex y el Golden Brain por su trayectoria profesional.

Escribió Publicidad, Amala o Déjala. Un libro autobiográfico que es casi un manual de recetas magistrales, y que va ya por su cuarta edición.

Hace 3 años nuestra Asociación le entregó La Llama, con la que reconocemos a esas personas especialísimas que, con el fuego de su pasión y su luz constante, se ven desde lejos y encienden lo que los rodea.

Defensor a ultranza de los valores éticos de la publicidad. Maestro, que predicó con el ejemplo cuando no existían instituciones donde estudiar Publicidad.

Al amigo entrañable y leal, el mejor homenaje que podemos hacerle es el de trabajar día

a día defendiendo los valores que durante tantos años él defendió.

El 6 de Junio se apagó la llama de un grande de la Publicidad, pero su llama vive en todos los que, de una forma u otra, Tito tocó.

Fuente: adlatina.com